viernes, 14 de agosto de 2015

El manantial - Ayn Rand














"Necesito un prestigio que no merezco por un logro que no he alcanzado, para salvar un nombre que no he ganado el derecho de llevar."

"Esto es la piedad" - se dijo, y levanto la cabeza con asombro-. "Debe de haber algo terriblemente mal en un mundo donde un sentimiento tan monstruoso es llamado virtud".

"Querías un espejo. La gente no quiere más que espejos a su alrededor para que la refleje, mientras que el reflejo también se repite. Ya sabes, como el infinito sin sentido que se obtiene cuando se enfrentan dos espejos en un pasillo estrecho. Reflejos de reflejos y ecos de ecos. Sin principio ni fin. Sin centro ni propósito. Te di lo que querías."




Para decir "yo te amo" uno debe saber primero cómo decir "yo".
 


"Me digo que debería de ser feliz por eso. Pero no lo soy. No parece hacer ninguna difrenecia . No siento nada. Cuando soy sincera conmigo, veo que la única emoción que he experimentado durante años es el cansancio. No físico, sino ... simplemente cansancio. Es como si... como si no hubiera en mí nadie capaz de sentir".




"Se limitaba a la esencia: su capacidad creativa. En aquella oficina era preciso ser competente. No había alternativas ni consideraciones atenuantes. Pero si el hombre trabajaba bien, no necesitaba nada más para ganarse la benevolencia del empleador: se le concedía no como obsequio, sino como algo que se le debe. Esto producía un inmenso sentimiento de autoestima en los hombres de la oficina".

"Cuando hay que enfrentarse a la sociedad, el más preocupado, el que tiene más para hacer y contribuir, es el que tiene menos que decir. Se da por sentado que no tiene voz y que las razones que pueda presentar están de antemano rechazadas en razón de prejuicios , dado que jamás se considera el contenido del discurso, sino la persona que lo pronuncia. Es mucho más fácil juzgar a un hombre que una idea. Aunque nunca podré entender como diablos se puede juzgar a un hombre sin tomar en cuenta el contenido de su cerebro".


"¿Qué es mejor: pensar bien de las personas y cargarlas con una nobleza fuera de su alcance, o verlas como son y aceptarlas por que es más cómodo? La bondad es más importante que la justicia, por supuesto".

"Todas las cosas son simples cuando se las reduce a sus fundamentos. Te sorprenderías si supieses cuán pocos fundamentos hay. Sólo dos, posiblemente, para explicar a todos. Lo difícil es desenredar, simplificar, y por eso a la gente no le gusta molestarse".






"No hay ninguna ley concebible por la cual una persona pueda ser obligada a trabajar en cualquier condición, salvo la que él decida establecer. No hay ninguna ley concebible que le impida plantear sus exigencias, al igual que no hay ninguna ley que fuerce a su empleador a aceptarlas. La libertad de acordar o discrepar es el fundamento de nuestro tipo de sociedad".




De repente preguntó: -Howard, ¿por qué me odias?
- No te odio.
- Bueno, está bien. ¿Por que no me odias, por lo menos?
-¿Por qué tendría que odiarte?
- Tan sólo para darme algo. Sé que no me aprecias. No puedes querer a nadie. Así que sería mucho más amable reconocer la existencia de la gente, aunque fuese odiándola.
 


"El lago tenía la quietud de ese breve instante de una batalla, cuando las fuerzas chocan entre sí y los impulsos se detienen en una pausa más dinámica que el movimiento".

"Las famosas hendiduras de las famosas columnas ¿para qué están ahí? Para ocultar las uniones de la madera, cuando las columnas se hacían de madera, sólo que estas son de mármol. Los tríglifos, ¿qué son?: madera. Vigas de madera colocadas de la forma en que había que colocarlas cuando la gente empezó a hacer chozas de madera, por que otros lo habían hecho así. Después vinieron sus maestros del Renacimiento e hicieron copias de yeso de copias de mármol de copias de madera. Ahora aquí estamos nosotros haciendo copias de acero y cemento de copias de yeso de copias de mármol de copias de madera. ¿Por qué?"

 

 
 


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