
"Fedro:
No oigo nada. Veo bien poca cosa.
Sócrates:
Quizá no estás suficientemente muerto."
(Paul Valéry, Eupalinos o el arquitecto)
"Duéleme, cuerpo - pedía-, duéleme con toda tu furia de células vivientes, con toda tu amarga estrcutura del otro mundo."
"Porque Alicia había pensado antes de que Andrés llegase a la cita que ella era un ángel, el ángel del tiempo, que vagaba por el espacio después de la muerte de los universos, el ángel del desván , un inspector de las ruinas siderales. Sus movimientos abarcaban distancias sólo concebibles en años luz, inconcebibles.
Un pie que avanzaba, una mano que se extendía, el ángel solo y soberano en medio de la eternidad.
Allá lejos, derribado como un guerrero antiguo, estaba Saturno con su escudo roto, Venus partida en dos, con la superficie llena de cenizas; Marte sin mandíbulas, abierto, triste; Mercurio con los pies rotos, cadáveres quietos en la extensión sin nombre. Un silencio reinaba en el tiempo sobre aquel sistema abandonado: las cosas, los muebles, las camas, las atmósferas, los ruidos, ya no estaba en ese orgulloso espacio. El ángel, melancólico, iba de uno a otro lugar, de esta a la otra tumba, de aquél planeta al de más allá, como un ángel ciego."
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