jueves, 31 de julio de 2014

Las rebeldes - Mónica Lavín



-Cuando los muertos se van, dejan de llegar, ¿lo sabes? ¿Entiendes que nunca volverán a verlo? Y Leonor, tan colocada en la foto juntó a los viejos, posando para que la foto salga en el periódico, para que la fama de la Cruz Blanca sea notada. Me da vergüenza, Eustasio.
Parecía que se hubiera acostumbrado a esas tomas: las de las curaciones, las el campo de batalla, las del consuelo. ¿Prefería hacer retratos? La gente posando con orgullo, pensando en que quedan para siempre: retando a la cámara.


-Quise contarle que había terminado el encargo de Leonor Villegas de Magnón, que había reunido las piezas, las mías también. Tuve ganas de platicarles que me había enamorado de un federal, y que él seguía vivo como nosotros, y que había concluido la memoria de la Cruz Blanca Nacional. Tal vez él querría leerla.

miércoles, 30 de julio de 2014

El chico sobre la caja de madera- Leon Leyson




"De hecho, sólo podía alcanzar los controles de la máquina que debía manejar parándome sobre una caja de madera. Aquella caja me había dado la posibilidad de mostrarme útil, de mantenerme con vida.

Soy un sobreviviente improbable del Holocausto. Tenía todo en contra y casi nada a mi favor. Sólo era un chico, no tenía contactos ni habilidades. Pero si tenía una ventaja que superaba todo lo demás: Oskar Schindler pensaba que mi vida tenía valor."

"Valía la pena intentarlo. Quizá percibió que había algo de decencia en aquel nazi en particular. Tal vez, derrotado como estaba y listo para aferrarse a la más ínfima tabla de salvación, simplemente pensó: "Haz lo que te digan. No causes problemas. Muestra que vales. Sobrevive."

Sea cual fuere su motivación, mi papá acepto el trabajo. Y, al hacerlo, tomó una decisión que traería consecuencias inimaginables.

El empresario nazi cuya caja fuerte había forzado y que acababa de contratarlo se llamaba Oskar Schindler."

"Nunca olvide su definición de héroe. Camp el dijo que un héroe es: Un ser humano común y corriente que hace lo mejor en las peores circunstancias. Oskar Schindler personificaba esta definición.

El beso de la mujer araña - Carlos Puig



"-Y qué tiene de malo ser blando como una mujer?, ¿por qué un hombre o lo que sea, un perro, o un puto, no puede ser sensible si se le antoja?
-No sé, pero al hombre ese exceso le puede estorbar.
-¿Para qué?, ¿para torturar?
-No, para acabar con los torturadores".

Matar un ruiseñor - Harper Lee



"-¿Se figura usted que está loco?
Miss Maudie movió la cabeza.
-Si no lo está, a estas horas debería estarlo. Nunca sabemos de verdad las cosas que les pasan a las personas. No sabemos lo que sucede en las casas, detrás de las puertas cerradas, qué secretos..."

"Sea lo que fuere que te digan, no permitas que te hagan perder los nervios. Procura luchar con el cerebro, para variar... Es un cambio excelente, aunque tu cerebro se resista a aprender".

"-Llorar por el infierno puro y simple en que unas personas hunden a otras... Sin detenerse a pensarlo tan sólo".

"Sabemos que no todos los hombres son creados iguales en el sentido que algunas personas querrían hacernos creer; unos son más listos que otros, otros tienen mayores oportunidades porque les vienen de nacimiento, unos hombres ganan más dinero que otros, una mujeres guisan mejor que otras, algunas personas nacen mucho mejor dotadas que el término medio de los seres humanos."

"-Y le persiguieron, pero no podían cogerle por que no sabían que figura tenia, y, Atticus, cuando por fin le vieron, resultaba que no había hecho nada de todo aquello... Atticus, era un chico bueno de veras...
Las manos de mi padre estaba debajo de mi barbilla, subiendo la manta y arropándome bien.
-La mayoría de personas lo son, Scout, cuando por fin las ves."

El Pájaro Pintado - Jerzy Kosinski

"No había previsto que la novela asumiría una existencia propia, ni que, en lugar de ser un desafío literario, se convirtiera en una amenaza para los míos. Desde el punto de vista de los gobernantes de mi país, a la novela, como al ave, había que expulsarla de la bandada. Después de atrapar el pájaro, pintarle las plumas y soltarlo, me limité a hacerme a un lado y observar como producía sus estragos. Si hubiera sospechado cuál sería su destino, quizá no lo hubiera escrito. Pero el libro, como el niño, ha soportado los ataques. El ansia de sobrevivir se desencadena por razones intrínsecas. ¿Acaso es posible mantener más prisionera a la imaginación que al niño?"

"Olga sospechaba que yo era un vampiro y alguna que otra vez me lo decía. Para frenar los deseos de mi espíritu maligno y para impedir que se metamorfoseara en un espectro o un fantasma, preparaba todas las mañanas un elixir amargo que yo debía beber mientras comía un trozo de carbón frotado con ajo."

"Olga me encontró en medio de la enardecida bandada de cuervos. Me hallaba semicongelado y mi cabeza estaba profusamente lacerada por los picotazos. se apresuró a desenterrarme.
Al cabo de varios día recuperé la salud. Olga dijo que la tierra fría había succionado mi mal. agregó que la enfermedad había sido recogida por una multitud de fantasmas transformados en cuervos que habían probado mi sangre para asegurarse de que yo era uno de los suyos. Ésta era la única razón, afirmó, por la que no me habían arrancado los ojos."

"Así, después de muchos años, la víctima castigó al verdugo y triunfó la justicia. En consecuencia, imperaba la convicción de que ni la lluvia, ni el fuego, ni el viento, podrían borrar jamás la mancha de un crimen. Por que la justicia se cierne sobre el mundo como un gigantesco martillo alzado por un brazo poderoso, que debe aguardar un momento antes de caer con fuerza terrible sobre el yunque que no espera el golpe. Como acostumbraban a decir en las aldeas, hasta el pelo más delgado hace sombra en el suelo".

"El oficial me estudió detenidamente. Me sentí como una oruga aplastada, destilando jugo sobre el polvo: un ser que no puede hacer daño a nadie y que sin embargo inspira odio y repugnancia. En presencia de ese hombre rutilante, armado con todos los símbolos del poder y majestad, me sentía auténticamente avergonzado de mi aspecto. No habría podido objetar que me matara. Miré la hebilla ornamentada de su cintura oficial, que se hallaba exactamente a la altura de mis ojos, y aguardé su decisión".

"Poco importaba la mudez: de todas maneras los seres humanos no se entendían. Chocaban con sus prójimos o los seducían, se abrazaban o se pisoteaban los unos a los otros, pero cada uno sólo se conocía a sí mismo. Sus emociones, recuerdos y sentidos los separaban de los demás tan nítidamente como el espeso juncal separa la corriente del río de la ribera cenagosa. Nos mirábamos como los picos montañosos que nos circundaban, separados por valles, demasiado altos para pasar inadvertidos , demasiado bajos para tocar el cielo".

"Me he ido a dormir por un rato mayor de lo habitual. Llamando Eternidad a ese rato" (Newsweek, 13 de mayo de 1991, Jerzy Konsinki).